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Colgante Llamador de Ángeles Plata Piedra Luna

Colgante "Llamador de Ángeles" en plata con piedra luna en un extremo.

Peso aprox.: 5,2 g    Medidas aprox.: 2 cm diametro

Todos nuestros minerales son naturales, no han sido creados artificialmente. Se envía con instrucciones de limpieza y carga.

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LLAMADORES DE ÁNGELES: HISTORIA, LEYENDA Y SIGNIFICADO

Un llamador de ángeles es una esfera redonda de plata de ley que emite un sonido armonioso cuando es agitada. La leyenda le otorga la facultad de proteger a quien lo posee y de favorecer su bienestar. Se lleva en el cuello como colgante. También puede ser ubicado en el hogar, preferentemente en una puerta o en una cuna: en la puerta, porque, al abrirla y cerrarla, provocamos que el llamador de ángeles se mueva y suene; en la cuna, para hacerlo sonar antes de que se duerma el bebé y proteger, así, su sueño. De hecho, aunque el llamador es para beneficio exclusivo de la persona portadora, protegería al futuro hijo aun estando en el vientre materno.Para ello, se utiliza una cadena de 70 centímetros, como mínimo; así, el llamador quedará a la altura del bebé. Eso sí: una vez que éste haya nacido, puede ser utilizado únicamente por uno de los dos, madre o hijo.

Los llamadores de ángeles producen un sonido armonioso y agradable -como el de unas campanitas- que, según la tradición, atrae y avisa a nuestro Ángel Guía -Ángel de la Guarda- de que necesitamos su presencia. A los ángeles les encanta este sonido, probablemente por la transmisión de las vibraciones metálicas y gráciles; si, además, es utilizado por un humano, los ángeles reciben un mensaje extra que les informa de que están siendo llamados por un ser al que aman.

Existen varias leyendas sobre la historia y orígenes de los llamadores de ángeles. Quizás la más hermosa sea una leyenda que nos cuenta que, hace miles de años, los humanos vivían en contacto directo con sus Ángeles Guías o Ángeles de la Guarda, y que, por alguna razón seguramente vinculada al Pecado Original, tuvieron que dejar de vivir conjuntamente con ellos. Los ángeles, apenados por la pérdida de la compañía de los humanos -los seres que más amaban- obsequiaron a éstos con colgantes esféricos de plata pura que, al agitarlos, sonaban como campanillas.

Estas esferas eran un símbolo de protección. Los ángeles se despidieron de los humanos y les explicaron que, aunque ya no los volvieran a ver, si se sentían en peligro, desprotegidos o simplemente tristes, sólo necesitaban agitar la esfera, ya que, cuando escuchara su sonido, el Ángel Guía -Ángel Guardián- de cada uno acudiría en su ayuda o compañía. Los ángeles pusieron una única condición: el colgante sería de uso exclusivo y personal, pues todos tenían un sonido propio y reconocible por cada Ángel Guía -Ángel de la Guarda-, y este ángel no puede ser "prestado" a otra persona.

Si se contravenía esta condición, la magia y protección de la esfera desaparecería. También explicaron a los humanos que el mismo colgante podía ser utilizado por una madre y su bebé mientras éste se encuentra en gestación, ya que, en ese estado, ambos comparten un Ángel Guía. Una vez que el bebé hubiera visto la luz, la madre debía decidir si el colgante se utilizaba para su protección o para la de su hijo recién nacido. Nuestros antepasados decidieron llamar a estos colgantes "llamadores de ángeles"

PIEDRA LUNA

Se la conoce también con los nombres de Piedra Lunar y "adularia". Es una de las variedades más valiosas del feldespato, uno de los minerales más abundantes de la Tierra. Puede presentar una amplia gama de colores y todas poseen un resplandor azulado o blancuzco denominado "adularescencia" que tanto cautivó a nuestros antepasados y todavía hoy sigue seduciendo a quien la admira y posee. Se piensa que tiene una facultad muy especial.

Tal vez es la única piedra capaz de captar los estados de ánimo de las personas y las energías que impregnan un ambiente determinado y manifestarlo cambiando ligeramente de matices. Si la energía que desprende la persona con la que está en contacto es positiva, la Piedra de la Luna siempre muestra unas tonalidades azules o violetas mucho más intensas, con más luminosidad y viveza. Si la energía que desprende la persona es negativa, la Piedra de la Luna pierde su brillo intenso y su luminosidad y se oscurece hasta adoptar unas tonalidades más grises o pardas.

De esta manera detecta nuestra energía, nuestra luz interior, nuestra luminosidad como personas. Cuanto mayor es el resplandor azulado o violeta de la adularia, mayor es la energía positiva que desprende la persona con la que está en contacto. Lo mismo sucede con los ambientes. La adularia es capaz de cambiar sus tonalidades y luminosidad dependiendo del ambiente en el que se encuentre. A mayor energía positiva del entorno mayor luminosidad y colorido.

Así es como esta piedra tan peculiar nos anuncia que algo no funciona correctamente dentro de nosotros o que nos hallamos inmersos en un entorno nocivo. Se convierte de esta forma en un perfecto detector y en un ávido mensajero de señales. Cuando la Piedra de Luna nos avisa hay que estar alerta. A la Piedra de la Luna no se la puede engañar.

Ella siempre nos ilumina de alguna manera con ese brillo de luz de luna que parece apreciarse reflejado en su superficie. Por eso se piensa que durante las noches protege de las pesadillas y durante el día es capaz también de defendernos de los personajes hostiles que actúan en la oscuridad de la noche. En la India, de donde procede, se pensaba que una vez cada 21 años el Sol y la Luna tenían un vínculo muy especial entre sí y esto daba lugar a que el oleaje arrastrara estas piedras hacia la orilla. Además se la considera una piedra sagrada que otorga buena suerte y era muy apreciada por los enamorados quienes afirmaban que despierta la pasión y la ternura. Por este motivo es muy común que el novio regale a la novia una piedra de estas características el día de la boda. Todavía hoy es un regalo muy valorado por los amantes.

PROPIEDADES:

Armoniza. Inquietud. Preocupación. Tristeza. Duelo. Desequilibrio emocional. Sistema digestivo. Ulcera de estómago. Irritabilidad. Melancolía. Depresión. Equilibra las hormonas. Embarazo, parto y lactancia. Centra, protege y equilibra. Pesadillas y terrores nocturnos. Asma, epilepsia, estrés físico y/o emocional, .personas diabéticas o hemofílicas leves a las que les cuesta detener una hemorragia y cicatrizar pequeños golpes. Limpia el sistema inmunológico. Pone al hombre en contacto con su parte femenina. Llevarla. Base cráneo, nuca.

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(vacío)

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